La artista catalana Rosalía vuelve a sorprender al mundo con el lanzamiento de su esperado cuarto álbum de estudio, LUX. Este trabajo marca una nueva etapa en su carrera: más introspectiva, más experimental y, sobre todo, más arriesgada.

Grabado junto a la London Symphony Orchestra y bajo la dirección del compositor islandés Daníel Bjarnason, LUX se presenta como una obra monumental. El disco cuenta con 18 canciones en su versión física y 15 en digital, y se estructura en cuatro movimientos, una decisión que lo acerca más a una sinfonía que a un álbum pop tradicional.

La producción estuvo a cargo de la propia Rosalía, con la colaboración de figuras de la música contemporánea como Caroline Shaw. El resultado es una propuesta que combina lo clásico con lo vanguardista, mezclando orquesta, electrónica y una paleta vocal que atraviesa más de 13 idiomas, entre ellos español, catalán, alemán, árabe y japonés.

Entre los nombres que acompañan a Rosalía aparecen Björk y Yves Tumor, quienes participan en el explosivo sencillo “Berghain”, una pieza que mezcla lo sinfónico con la energía del club berlinés. También hay guiños al flamenco, al fado portugués y a la música experimental, confirmando que LUX no busca complacer, sino provocar.

El título LUX —“luz” en latín— refleja el espíritu que atraviesa todo el álbum. En entrevistas recientes, Rosalía ha explicado que se inspira en la mística femenina y en figuras santas de distintas culturas, con el objetivo de explorar la espiritualidad desde una mirada contemporánea y personal.

En contraste con el caos juguetón de Motomami (2022), este nuevo proyecto propone calma, profundidad y contemplación. Es una búsqueda interior, donde la artista deja atrás el ruido del éxito masivo para entrar en un terreno más abstracto y trascendente.

La valentía de ir contra la corriente

LUX consolida a Rosalía como una de las artistas más visionarias de su generación. Es un disco que desafía las reglas del pop comercial y se atreve a dialogar con lo clásico sin perder identidad.

Lo más destacable es su ambición artística: una producción de gran escala, una narrativa conceptual sólida y una diversidad lingüística que rompe barreras. Sin embargo, esa misma complejidad puede alejar a parte del público que espera una Rosalía más inmediata, más Motomami.

En definitiva, LUX es un disco que exige atención y tiempo, pero recompensa con belleza, riesgo y autenticidad. Es el tipo de proyecto que redefine lo que puede ser un álbum pop en el siglo XXI.

Con LUX, Rosalía no solo entrega un nuevo capítulo de su carrera, sino también una declaración de intenciones: la música puede ser arte, rito y experimento al mismo tiempo.
No todos los discos buscan complacer; algunos buscan iluminar. Y LUX lo hace con una luz propia, intensa y desafiante.

Escrito por

Rocío Benitez

Locutora y periodista argentina de radio y televisión. Me especializo en música.
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